F1 GP de Malaysia 2015, Sepang

Victoria de Sebastian Vettel con su Ferrari en el circuito de Sepang, le han acompañado en el Podium los dos Mercedes, Hamilton y Rosberg.

La victoria de Sebastian Vettel ha confirmado la grata sorpresa con la que venían amenazando los de Maurizio Arrivabene ya desde Australia: Ferrari ha vuelto. El alemán ha sido el campeón de toda una gran batalla de gigantes y sobre todo, ha demostrado, como ya lo hizo Daniel Ricciardo el año pasado, que Mercedes puede ser derrotado, que los de Brackley deben ser atentos y que no sólo se les puede atacar cuando sufren de fiabilidad.

Si hay que hablar de fallos, la escudería alemana no acertó del todo con la estrategia de hoy y a eso se sumó el increíble ritmo de Sebastian que iba in crescendo con los constantes ánimos que le brindaba su equipo en cada vuelta. A Ferrari le sobran las razones para subirse a lo más alto del muro y celebrar su propia fiesta porque han dado la vuelta a la situación existente, de la que muchos ya estaban aburridos: el dominio de Mercedes. Y es que tumbar este reinado tiene su precio y eso se ha visto realmente en las ocho décimas que han separado al tetracampeón del segundo clasificado, Lewis Hamilton.

El otro W06, el de Nico Rosberg tuvo que conformarse con la tercera posición y con seguir prometiendo desde el podio que la lucha con su compañero y con la amenaza roja seguirá en China. Y victorioso también pero en la cuarta posición ha estado Kimi Raikkonen, un ejemplo de brillante superación que confirma que es posible reponerse de los errores y enseñarle el morro a los de Brackley.

Por detrás de ambos equipos se encuentra la tercera fuerza consagrada, los Williams, que pese a contar con la unidad de potencia de los ganadores no han podido aspirar más que a una divertida batalla interna hoy. Por otro lado, la segunda gran sorpresa que destapó Malasia fue la rebeldía que mostraron los Toro Rosso, que terminaron por delante de los coches de Christian Horner, desafiando las leyes de jerarquía de la Fórmula 1. Brillante segunda carrera de los dos rookies, que han puntuado siendo 7º (Max Verstappen) y 8º (Carlos Sainz).

La carrera del Gran Premio de Malasia comenzaba sin amenaza de lluvia, con un escenario muy distinto, sin duda, al que vimos en clasificación y con una parrilla más igualada que en Australia y con ello, más combates. Las altas temperaturas, de 35 grados ambientales y 61 en la pista, son uno de los grandes retos de Sepang.

En una vibrante salida, Hamilton conseguía mantener la posición y los demás lugares no variaban, salvo Felipe Massa, que lograba adelantar a Daniil Kvyat y se ponía quinto. Pero los grandes momentos de ruptura se daban precisamente en las primeras vueltas, los pinchazos en el E23 de Pastor Maldonado y en el SF15-T de Kimi Raikkonen cambiaban la suerte de ambos pilotos.

Kimi, que terminó a los pies del podio, superó este defecto en cuanto entró a boxes y se recuperó a tiempo para demostrar todo el potencial de Ferrari y eso que la cosa pintaba muy mal cuando se veía al finés intentando llegar a duras penas a boxes mientras dejaba un rastro amplísimo de trozos de goma por el circuito.

Pero la carrera daba un vuelco que la sentenciaría por completo en la temprana vuelta 4, cuando Marcus Ericsson se quedaba atrapado en pista. Bandera amarilla y salía el coche de seguridad. Fue entonces cuando los equipos se agolparon en boxes y afloraron los primeros errores. Varios de ellos decidieron hacer parada doble, lo que dejaba en clara desventaja a los segundos de cada conjunto, que debían esperar a que el mejor de cada casa realizara su pitstop cuando ellos ya estaban a la cola esperando. Rosberg, por ejemplo, echó prácticamente toda su carrera por tierra tras esta decisión, por la gran pérdida de tiempo que supuso para el alemán además de que automáticamente, los de Mercedes cedían la cabeza de carrera a Vettel, que optó por no parar entonces.

Eran vueltas en las que Sainz era más rápido que Verstappen y en las que el equipo se lo comunicaba alegremente. Tras la parada de Hamilton, el madrileño tenía muy cerca al bicampeón y hasta se arriesgó a intentar regalar a la audiencia un interesante duelo rueda a rueda con el compañero de Rosberg.

Mientras Sebastian seguía separándose de sus más inmediatos perseguidores, nos enterábamos de que Fernando Alonso era llamado por el equipo a boxes y que en ese punto, en la vuelta 23, terminaba su carrera. McLaren comunicaba poco después que retiraron el MP4-30 del bicampeón debido a un problema de refrigeración del ERS.

No fue el día de los de Brackley y eso que ambos terminaron en el podio. Me explico, los Mercedes no estuvieron hoy lo demasiado listos para apretar la tecla adecuada. Se equivocaron con la estrategia y además, también, en las comunicaciones con los pilotos durante la carrera, pues en una de las más duras del calendario, además de unos pilotos asfixiados de calor, lograron cabrear a sus pilotos que demandaban, todo el tiempo, saber la diferencia exacta con el líder, algo que, ya en las últimas vueltas se veía como un imposible. De nada sirvieron las vueltas rápidas que intentaba anotar en su casillero Lewis. El inglés rodaba cinco décimas más rápido que Sebastian pero eran diez segundos los que separaban a ambos.

La afición quería retrasar al máximo la parada final de Hamilton para poder disfrutar de un duelo bonito en los últimos giros pero esta situación no se terminó dando. Ambos compitieron por la victoria con neumáticos duros en una carrera en la que, realmente, el final ya estaba escrito.

Y justicia por doquier, de eso no le faltó a Malasia. En la vuelta 27, tras conocer la sanción de 10 segundos a un desafortunado Maldonado por exceder el delta time, Kvyat y Nico Hulkenberg se tocaban y terminaba en trompo del ruso. Poco después, los comisarios sancionarían al de Force India con un Stop&Go idéntico al del venezolano. Los incidentes se sucedían y en la vuelta 31, se tocaban Sergio Pérez y Romain Grosjean, de tal manera que el de Lotus salía fuera de pista pero se incorporaba rápidamente segundos después.

Tres giros después, el espectáculo se terminaba para el otro MP4-30 que estaba en pista, el de Jenson Button, que sufría un problema en el motor turbo. Esto es lo que ha dado de sí una prueba que pone en duda que este año el título vaya a ser para Mercedes. Los de Brackley tendrán que trabajar pues el primer puesto de Vettel de hoy supone una clara amenaza para ellos. Por otro lado, se confirma la ventaja de Toro Rosso con respecto a sus hermanos mayores, Red Bull y se puede aplaudir una meritoria actuación del único piloto de Manor que ha corrido hoy, Roberto Merhi, que se lleva, como recuerdo, su primera carrrera completa y sin problemas en Fórmula 1.

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